Queridos hermanos, que el Señor os conceda su paz.
Del 30 de julio de 2025 al 30 de julio de 2026, la provincia de San Antonio de Padua en la República Democrática del Congo cumple, día por día, un año de existencia, tras su erección canónica por parte del Hermano Massimo Fusarelli, Ministro General, en Lubumbashi, en la casa de los Padres Carmelitas Descalzos. Un año de existencia es motivo para dar gracias a Dios, que no cesa de renovar su amor hacia nosotros. Todo comienza con un uno, y el uno está en todo. Es hora de hacer balance. Este balance consiste en ver qué se ha hecho durante estos 365 días de existencia, qué no se ha hecho y qué debería hacerse, y qué habrá que hacer sin falta. De hecho, es el momento de que cada hermano, cada fraternidad y el gobierno provincial se planteen estas preguntas. ¿Qué he hecho por mi provincia, por mis hermanos? A lo largo de este año de existencia de mi provincia, ¿he sabido aprovechar la gracia y la misericordia de Dios? ¿O simplemente las he desperdiciado?
Este día, en el que celebramos el primer aniversario de nuestra provincia, es también el momento de repasar el proceso, el camino que condujo al nacimiento de la provincia «San Antonio de Padua». Es nuestro deber repasar la memoria de la historia. Es útil saber de dónde venimos, dónde estamos, aunque no sepamos con exactitud adónde vamos. Pero, en la fe, hay motivos para esperar un futuro mejor a pesar de las dificultades del presente.
Este primer aniversario de nuestra Entidad es también una ocasión para renovar nuestra invitación a una mayor solidaridad, a un mayor compromiso con la cohesión fraterna, económica y relacional. Preguntas como: ¿qué papel tengo en la construcción de mi provincia? ¿Quiénes son los hermanos para mí? ¿Quién soy yo para ellos? deben surgir de la conciencia de cada uno. Nadie se sustrae al debate, nadie mira a los demás; cada hermano se interroga con total honestidad y sinceridad.
La construcción de la provincia está directamente en mis manos y no solo en las de los demás. Si queremos que nos ayuden, debemos empezar por ayudarnos a nosotros mismos. Los que ya lo han comprendido continúan lo que han empezado; los que aún no han empezado, es el momento de comprender su compromiso. Este compromiso ya no hay que recordarlo, es un imperativo que ya está grabado en nosotros. Que sea, ante todo, un compromiso de amor y bondad hacia nuestra provincia.
En las líneas siguientes, descubriréis las diferentes etapas recorridas antes del nacimiento de la provincia «San Antonio de Padua». Las ceremonias de erección canónica de dicha provincia no han caído del cielo; queremos destacar el proceso del pasado que condujo al acontecimiento cuyo aniversario celebramos hoy. He aquí algunos momentos clave que hemos vivido juntos y que aún permanecen frescos en nuestra memoria.
a. De la reestructuración física
El año 1985 puede considerarse como la primera reestructuración de la presencia franciscana en la República Democrática del Congo, entonces Zaire. De hecho, en ese año de 1985, la Curia General, en el marco de
lo que denominó «Proyecto África», pidió a todos los misioneros de diferentes nacionalidades presentes en Zaire que se agruparan en una única entidad conocida con el nombre de «Viceprovincia de San Benito el Africano». Antes de esta organización, cada grupo de misioneros dependía de su provincia de origen. La erección de esta entidad tuvo lugar en la capilla del Colegio San Juan XXIII de Kolwezi. Desde entonces, todos los frailes de Zaire viven juntos y forman una familia en la que todos se llaman entre sí «frailes menores».
En 1999 tuvo lugar la segunda reestructuración. El vínculo de fraternidad se consolidó aún más con el paso de la Viceprovincia a la Provincia de San Benito el Africano. Esto supone un avance significativo. Este avance es fruto de la maduración progresiva de un impulso irreversible que sigue su curso. Hoy nos sentimos orgullosos de nuestros mayores, que nunca han dejado de soñar a lo grande y de ver cómo San Benito se convertía en una gran familia con numerosos hijos.
San Benito es obra de todos, sin excepción. Esto se refleja en la formación, la pastoral, el mantenimiento de las estructuras existentes y la creación de nuevas estructuras: todo ello se denomina desarrollo. Nadie puede pretender afirmar que todo lo que vemos es obra de un solo hermano. ¡No! Todos los hermanos, juntos como una colonia de abejas o de hormigas, se han dejado la piel, se han dado la mano para dotar a San Benito de esa hermosa imagen que hemos admirado, y queremos que permanezca intacta. No nos olvidamos de nuestros benefactores, que nos han echado una mano y siguen apoyándonos. A través de estas pocas líneas, les dirigimos un gran y sincero agradecimiento. Destacamos los momentos clave que hemos mencionado al principio de este párrafo.
- La formación
La Orden siempre ha hecho hincapié en la formación, y con razón. Es la etapa imprescindible para su supervivencia espiritual y física, para nuestra vida religiosa e incluso para la otra vida. Es el cordón umbilical que nos une a todos, unos a otros, sin encadenarnos. Desde el postulantado hasta el Escolasticado San Juan XXIII de Kolwezi, la «casa madre» donde cada uno de nosotros nació, nos hemos sumergido en un proceso de conocimiento intelectual, humano, moral y espiritual... Estamos en deuda, en más de un sentido, con nuestros formadores, tanto los del pasado como los del presente, por las diversas competencias que influyen en nuestro comportamiento: un pasado no muy lejano, un presente lleno de recuerdos de un pasado que no ha pasado y de un presente siempre presente en la mente, un presente rico en proyectos que nos orientan e influyen en nuestro futuro. El futuro se decide ahora y no mañana. Para los hermanos perspicaces y eficaces, ese futuro ya está arraigado en lo más profundo de su corazón.
Con la ayuda de nuestros hermanos, animados y enriquecidos por el mensaje penetrante de nuestro Padre Serafín, nos sentimos seguros de responder a necesidades específicas que ya no son personales, sino fraternas. Marcados por una identidad común en la que hermanos antiguos y nuevos se implican en una relación sin jerarquías, aprendemos unos de otros que lo que hacemos es siempre perfectible, porque la obra humana nunca está perfectamente acabada. Seamos como niños que aprenden de los adultos y que, de manera informal, son maestros de los adultos. ¡Sí, tenemos que aprender de los niños!
Nunca lo diremos lo suficiente: estamos inmersos en una sinergia entre formados y formadores, en la formación de formadores. Estamos en un proceso de aprendizaje sin límites. El límite de nuestro aprendizaje es la muerte, pero no todo termina con ella. Así pues, nuestro aprendizaje
se convierte en una actualización permanente en busca de una mayor eficacia. No resultará extraño oír con frecuencia: formación continua, formación de formadores... Al igual que en un contexto profesional, donde «la formación se considera cada vez más como una vía para mejorar y valorar las competencias y el rendimiento de los empleados, así como para facilitar su adaptación a los avances tecnológicos». No nos sorprenda encontrarnos casi en ese mismo ciclo en lo que respecta a nuestra formación, teniendo en cuenta nuestras propias realidades, con el fin de difundir el franciscanismo en nuestro país y en nuestro mundo.
- La pastoral
Tanto la pastoral como la formación son ámbitos que exigen colaboración. La pastoral es el terreno de todos los pastores, donde los más veteranos ya tienen cierta maestría y los recién llegados están llamados a poner en práctica los retos pastorales aprendidos en la escuela. También en este ámbito, tanto los veteranos como los recién llegados están llamados a mejorar sus conocimientos relacionados con este campo. Los recién llegados no deben avergonzarse de aprender; los veteranos, por su parte, deben mostrarse entusiasmados por transmitir a los nuevos las orientaciones que recibieron de sus predecesores.
La formación y la pastoral son una labor conjunta. La pastoral no es, por tanto, privilegio de unos pocos, sino de todos. Al igual que la formación, la pastoral nos recuerda que también existen nuevas competencias que deben adaptarse a un entorno en plena transformación. La eficacia de cada uno depende del compromiso de todos con una misma causa. Ambas, más que ninguna otra cosa, fortalecen nuestro vínculo de fraternidad y consolidan aún más nuestra pertenencia a la gran familia fundada por nuestro Padre San Francisco de Asís. Con orgullo, pero sin soberbia, reconocemos que hemos logrado muchas cosas juntos y que seguiremos logrando muchas más, codo con codo.
- Mantenimiento de las estructuras
En cuanto al mantenimiento de las estructuras existentes, cada hermano, allí donde se encuentre en su fraternidad, no escapa al reto diario de hacer viable su entorno de vida y velar por una salud buena y sólida. Pues bien, cuando cuidamos nuestro entorno, nos cuidamos a nosotros mismos, pues no hay entorno sin el hombre (cf. Mons. Fulgence MUTEBA, arzobispo de Lubumbashi/República Democrática del Congo). Cuando lo descuidamos, nos ponemos a nosotros mismos en una situación de inseguridad sanitaria. Cuidar nuestras estructuras es garantizarles a ellas —y a nosotros mismos— una vida más larga y mejor. Muchos de nosotros lo hemos comprendido y lo que ahora decimos es un recordatorio para los demás. Cuanto más recordamos estas cosas, más se graban en nuestros corazones y más sensibles nos volvemos. Nuestro entorno debe reflejar lo que somos e irradiar a nuestro alrededor. ¿Acaso no es nuestra presencia lo que interpela a quienes nos rodean? ¿Y no nos interpela a nosotros nuestro entorno? Si es así, ¿nos interpelamos constantemente para que nuestra interpelación siga siendo siempre esa llama que no se apaga y que nos hace cuestionarnos unos a otros, empezando por nosotros mismos? Esto es responsabilidad de todos.
- Creación de nuevas estructuras
En este sentido, casi todo el mundo está dispuesto a participar, pero no todos tienen el mismo talento. «A cada uno según sus capacidades», nos dice la parábola de los talentos (Mt 25, 14-30; Lc 19, 11-25). Pero nadie quiere quedarse de brazos cruzados. Emprender algo es algo bueno. Pero, ¿estoy a la altura? En este ámbito, muchos han metido la pata y han cometido errores. Algunos han
llevado a cabo obras que no reflejan la imagen de los hermanos; otros no han hecho nada. Estamos en deuda con los esfuerzos de nuestros benefactores y llamados a mejorar nuestra imagen.
Sería ingrato no reconocer que otros se han atrevido a hacer algo, que el Señor los ha bendecido y que han demostrado ser eficaces. En esta sinergia de iniciativas, aquí y allá, han surgido nuevas estructuras, obras nuevas pero concertadas. Las nuevas estructuras que se suman a las antiguas consolidan la obra común. Ya sea en las estructuras nuevas o en las antiguas, la mano de todos es visible y todos están presentes en estas obras en las que la iniciativa compromete y moviliza. Nadie queda excluido y nadie tiene predominio. Hijos de un mismo Padre, avanzamos juntos en un espíritu de fraternidad y de pertenencia. Nadie tiene derecho a excluir al otro y nadie tiene derecho a sentirse excluido ni a excluirse a sí mismo. Hay que tener presente el sentido de pertenencia, tal y como lo profesamos en nuestros votos solemnes: «Me entrego de todo corazón a esta fraternidad».
b. Proceso de solicitud de una entidad autónoma en el este de la República Democrática del Congo: una perspectiva histórica
- El 4 de octubre de 2001, algunos hermanos (anónimos) del este se dirigieron directamente al Ministro General, el Hermano Jacomo Bini, y solicitaron una entidad autónoma, con copia para información al Definitorio de San Benito el Africano, con sede en Lubumbashi. No se obtuvo respuesta favorable.
- En 2006, el capítulo provincial de San Benito, reunido en Kiswishi del 3 al 13 de agosto de 2006, optó por la reestructuración progresiva de la provincia de San Benito en diversas entidades.
- En 2009, el capítulo provincial de San Benito, celebrado en Kigoma del 2 al 11 de agosto de 2009 —capítulo dedicado exclusivamente a la reestructuración—, resolvió crear tres entidades (Katanga, Kasaï y Kivu). El Ministro General, el Hno. José Rodríguez Carballo, a quien se dirigió la solicitud, la aceptó y decidió llevar a cabo una reestructuración progresiva en un proceso de crecimiento y maduración. Decidió crear la entidad de Kasai como primera etapa en 2014. La provincia de Santa María de los Ángeles fue erigida canónicamente el 16 de febrero de 2015.
- En 2019, los hermanos del este de la República Democrática del Congo renovaron la solicitud dirigida al Definitorio provincial de San Benito con el fin de que se presentara esta cuestión al capítulo provincial y que este, a su vez, la remitiera al Ministro General, el hermano Michael Perry, y a su Definitorio. En dicho capítulo de Kolwezi, celebrado en agosto de ese mismo año (2019), los hermanos solicitaron a la provincia de San Benito el Africano que procediera a la segunda fase de la reestructuración.
- El 23 de agosto de 2022, el hermano André Murhabale, entonces Ministro provincial de San Benito, envió una carta al Ministro General, el hermano Massimo Fusarelli, en la que reiteraba la solicitud de una entidad autónoma al este de la República Democrática del Congo.
- En respuesta a esta solicitud, el Ministro General (Fr. Massimo Fusarelli) y su Definitorio nombran al fr. Nicodème Kolani Visitador y Acompañador de la provincia de San Benito el Africano en este proceso de reestructuración. Él acepta de todo corazón prestar este servicio a la Orden y a la provincia.
- Tras un laborioso trabajo, salpicado de muchos sacrificios y cansancio, de alegría y tristeza, con espíritu de valentía, fe y esperanza, el 15 de diciembre de 2024, el hermano Nicodemo Kolani solicitó al Ministro General que tuviera a bien erigir una entidad autónoma al este de la República Democrática del Congo, algo que la mayoría de los hermanos deseaban fervientemente.
- A petición del Visitador General, el Ministro General dio su dictamen favorable a la erección de una nueva entidad con el nombre de «Provincia de San Antonio de Padua» en la República Democrática del Congo.
- Sin demora, el Visitador General, el hermano Nicodemo Kolani, convocó oficialmente la Asamblea de erección del 4 al 7 de marzo de 2025 en el Centro Pallotino de Formación, barrio de Kyeshero/Goma, avenida del Lago n.º 18, municipio de Goma, provincia de Kivu del Norte. Lamentablemente, a raíz de los tristes acontecimientos provocados por la rebelión del M23, apoyada por Ruanda, la ciudad de Goma fue invadida. Los trabajos de la Asamblea plenaria se aplazaron hasta finales de julio y principios de agosto de 2025. ¡Y así se hizo!
- El 20 de junio de 2025, desde Abiyán, el Visitador General anunció una nueva convocatoria de la Asamblea para la nueva Entidad del Este de la República Democrática del Congo; la cual debía celebrarse del 30 de julio al 2 de agosto en Lubumbashi, en las instalaciones de los Padres Carmelitas. Fue no solo motivo de alegría, sino también de esperanza y, sobre todo, una señal de la maduración franciscana en la República Democrática del Congo. La provincia de San Benito el Africano, en los dolores del parto, va a dar a luz una nueva provincia, obra de la gracia y la misericordia del Altísimo. El 30 de julio de 2025 tuvo lugar la proclamación solemne de la nueva entidad en Lubumbashi a cargo del Ministro General Massimo Fussarelli.
Mis queridos hermanos, os transmito la bendición de nuestro Padre Serafín, San Francisco de Asís, deseándoos un feliz aniversario de nuestra joven provincia; que el Señor, por intercesión de San Antonio de Padua, os bendiga por dentro y por fuera. Amén.
Dado en Goma, en la Curia provincial, el 29 de julio de 2026

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