Ordenación
Ordenación sacerdotal
Durante la formación inicial, el joven franciscano también discierne, junto con sus formadores, si está llamado al sacerdocio. Ser sacerdote no es un logro personal; tampoco confiere poder social. Dios llama al sacerdocio a algunos hermanos para servir a la humanidad y transmitir, a través de los sacramentos, todos los beneficios espirituales.
El sacerdote es ordenado para santificar, gobernar y enseñar a la manera de Jesús. Un sacerdote no es un líder, sino un pastor, como Jesús (cf. Jn 10).




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