Post-noviciado
El postnoviciado: hacia el «sí» definitivo
Tras el noviciado, el joven franciscano da mayor importancia a la formación filosófica y teológica, sin descuidar los aspectos humanos y espirituales. El camino de formación conduce a la profesión solemne, el «sí» definitivo, el compromiso para toda la vida. El «sí» a Dios para siempre no se toma a la ligera. Se trata de amar a Dios y a los hermanos durante toda la vida. Un proyecto maravilloso, pero que requiere una buena preparación. El joven franciscano en formación fortalece su corazón para amar sin límites; fortalece su inteligencia para convertirse en un apóstol sólido; fortalece su espíritu para respirar a Dios en su vida; fortalece su alegría para que sea contagiosa.
Mientras tanto, el joven cuenta también con el acompañamiento de los hermanos formadores, que le ayudan a discernir el «cómo ser hermano». De hecho, algunos hermanos están llamados a ser sacerdotes, mientras que otros no. Cada uno tiene una vocación específica.

Profesión solemne de los hermanos en la parroquia Cristo Salvador de Kolwezi (8 de septiembre de 2023).
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¡Los hermanos dan testimonio!
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