Provincia San Antonio de Padua

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Cómo discernir

El tiempo de las preguntas

Toda vocación comienza con preguntas existenciales y personales: «¿Qué hago? ¿Cómo debo vivir? ¿Quién soy? ¿A qué vida me llama Dios? ¿Dónde está mi felicidad?», etc. Estas preguntas necesitan respuestas. San Francisco, también él, se planteó la pregunta: «Señor, ¿qué quieres que haga?». Estas preguntas tocan lo más profundo de la vida y merecen ser reflexionadas.

Entonces, hay que discernir.

¡Discernir! ¡Qué palabra tan curiosa! Intentemos una definición:

El discernimiento es un proceso que requiere reflexión, oración y apertura hacia uno mismo y hacia los demás. Algunas etapas del discernimiento:

  • Escuchar nuestro corazón: Tomarnos el tiempo para reflexionar sobre nuestras pasiones, nuestros valores y nuestros sueños. ¿Qué me motiva? ¿Qué me hace feliz?

  • Explorar nuestros talentos y habilidades: Identificar nuestras fortalezas y debilidades. ¿Qué se me da bien? ¿Qué me gusta hacer?

  • Buscar consejo: hablar con personas que nos conocen bien, como amigos, familiares o consejeros.

  • Rezar y meditar: dedicar tiempo a rezar y meditar. Pedirle a Dios que nos guíe y nos dé claridad.

Se trata, pues, de reflexionar con nuestra inteligencia, nuestro corazón y… el Señor para elegir el camino a seguir. ¿Cómo hacerlo?

Los primeros pasos.

Tras las preguntas, es conveniente encontrar respuestas. ¿Dónde? ¿Con quién? ¿Cómo? La Biblia puede ayudarnos. El profeta Isaías dice: «Escuchad y viviréis» (Isaías 55, 3). La escucha está ligada a la vida. Una vocación no puede tener una respuesta precipitada, emotiva y rápida. Requiere tiempo. Ciertamente, tomarse tiempo, para algunos es perderlo, ¡pues hoy hay que reaccionar rápido! Sin embargo, la respuesta al sentido de nuestra vida necesita tiempo, reflexión, oración y acompañamiento. Hay que escuchar esa voz poderosa de Jesús cuando nos dice: «¡Sígueme!».

La Iglesia recomienda encarecidamente que, durante este tiempo de discernimiento, se cuente con el acompañamiento de un padre espiritual. La misión de este padre espiritual no es dirigir ni decidir en lugar del joven, sino, basándose en su experiencia, iluminar y orientar a la persona hacia su bien.

¿Necesitas ayuda para discernir?

¡No lo dudes más! ¡Ponte en contacto con nosotros!


Última actualización: 29/03/2026